Movimientos sociales en el siglo XXI. Rupturas continuidades y novedades

2020-09-02
"Movimientos sociales en el siglo XXI. Rupturas continuidades y novedades" Coordinan: Dra. Cecilia Schneider y Mg. Micaela Moreira El estudio de los movimientos sociales ha generado una variedad de enfoques –tanto teóricos como metodológicos- para intentar explicar un fenómeno complejo, tan frecuente como atractivo: la movilización colectiva que demanda una transformación social y subraya la existencia de un conflicto sustantivo. Más de cuatro décadas de análisis han permitido consolidar una serie de premisas teóricas y conceptos sólidos sobre las diferencias entre acción colectiva y movimientos sociales, los factores que desatan su emergencia o letargo, las dimensiones que intervienen en su configuración, la importancia del contexto político, el rol de los liderazgos y la no siempre sencilla relación con las instituciones formales del sistema político. En América Latina, los movimientos sociales tuvieron un rol destacado en dos procesos de cambio claves de la región (con características específicas en cada país), como la transición democrática en los ochenta y el llamado giro a la izquierda de comienzos del nuevo siglo. En ambos períodos, asistimos a una reivindicación de la política en las calles así como a un esfuerzo por ampliar la capacidad de inclusión de la democracia y de sus Estados. Asimismo, desde una perspectiva global es posible advertir que la activación de la movilización durante el siglo XXI no se circunscribió a la región latinoamericana. Con antecedentes interesantes como las ocupaciones de la Plaza Sintagma en Grecia (2008), y el movimiento verde en Irán (2009), "desde 2011 y hasta la fecha, no pasa un mes sin que estalle una protesta ciudadana en un país" -advierte Pleyers (2018: 26) desde un trabajo reciente sobre movimientos sociales contemporáneos-. Los indignados en España y los movimientos de ocupación contra las corporaciones financieras en EEUU (2011), los jóvenes del parque Gezi en Estambul (2013) o las movilizaciones ciudadanas que lograron la dimisión de la presidenta surcoreana en 2016, son algunos de los fenómenos (entre varios), que pusieron a prueba las categorías clásicas de la sociología de la protesta y los movimientos sociales para entender la naturaleza y los desafíos que plantean estos actores (Pleyers: 2018). Aún cuando las crisis son los marcos en que los movimientos sociales adquieren mayor presencia en la vida pública, su persistencia, heterogeneidad y grados de organización obligan a abandonar la rigidez de planteos excesivamente economicistas y a recuperar la premisa de los ciclos de movilización y los factores político-institucionales que intervienen en su desarrollo para poder avanzar en nuestra comprensión sobre sus capacidades transformadoras.  Como han señalado Arturo Escobar, Sonia Álvarez y Evelina Dagnino, los movimientos sociales de América Latina "–«sus participantes, sus instituciones, sus procesos, sus programas y sus alcances»– están implicados en las luchas por la demarcación del escenario político y se involucran en la producción de una concepción alternativa de ciudadanía". Con 20 años de recorrido del siglo XXI, convocamos a la presentación de estudios de caso, análisis comparados o revisiones teóricas que discutan la relación entre movimientos sociales, modelos de democracia y tipos de participación, preferentemente en América latina, pero abierto también a análisis novedosos y actuales sobre casos en otras regiones del mundo.